domingo, 23 de agosto de 2015

Semana #3

Por mucho que lo desee, está claro que la forma en la que se desenvuelve nuestra vida nunca será perfecta. ¿Pero qué hay de esos factores que cada uno podría mejorar, sin siquiera tener que esforzarse mucho?

Como por ejemplo,


¿Es realmente necesaria dejar la puerta trasera del vehículo a la deriva mientras anda por una vía tan concurrida como lo es la Avenida Pedro de Heredia? Yo misma presencié como se bamboleaba de un lado a otro, y cualquier conductor (que no se hubiese percatado de inmediato que la puerta no estaba asegurada) que se acercara (aún y hasta a una distancia prudente con la puerta cerrada) pudo haber salir mal librado del asunto. También en otro caso, menos grave, pero más irritante:


¿Por qué ocupar dos espacios para parquearse, cuando lo justo es uno para cada uno?

Por mucha comodidad que representen este tipo de cosas para las personas que lo hacen, no hay un argumento justo que los excuse.

¿Hasta cuándo seguiremos pensando sólo en nuestro bienestar y confort? La vida se vive en sociedad, no en completo aislamiento, y si vamos a vivir rodeados de personas, lo más lógico es que nos dispongamos a dejar el pensamiento meramente individual, y actuar como colectividad en este tipo de cosas que afectan en conjunto a las personas. Y eso esto es sólo una pequeña muestra incomparable con el verdadero egoísmo de la ciudad.

¿Nos varamos solos, o progresamos juntos?

sábado, 15 de agosto de 2015

Semana #2

Escuchar cómo las personas elogian mi estatura, cuello y otros rasgos que según ciertos estándares son considerados "elegantes" es algo que sucede más frecuentemente de lo que ustedes pueden pensar. Por supuesto, la verdad es que sólo me considero bastante común hablando de mi físico, no obstante, todos saben lo singular que es mi personalidad y manerismos.

Lo que no me esperaba, es que de verdad alguien hubiese querido fotografiarme, y menos para algo como lo es una actividad evaluativa.

Una querida amiga me escribió para que le sirviera de modelo para su clase de fotografía, y yo acepté de inmediato, ya que con tal de colaborarle estaría contenta, pero tenía mis dudas, obviamente por mi.

Su tarea debía llevarse a cabo mediante una cámara análoga, así que lo que resultara era sólo entre prueba y error, no había vuelta atrás.

Una vez llegué a su casa cuando apenas se había asomado el sol, me arregló y fuimos a las escenas que tenía en mente, en la Avenida Santander. Sólo me dejé guiar, y aún así fue bastante divertido.

Los transeúntes no me quitaban el ojo hasta que dejaban el lugar, hasta gente transportándose frenaba y preguntaba de qué era reina (¡Plop!), sonaban bocinas de vez en cuando, otras personas tomaban fotos también, y hasta una turista anglosajona se acercó a mi amiga "¿Para qué revista es? ¡Es hermosa!".

Cuando me mostró las fotos reveladas, yo no podía dejar de verlas, ¡no podía creer que esa misma persona era yo! Alabé sus habilidades con la cámara, su dirección, su visión, la forma en la que me decoró, ¡todo!

Lo que me respondió me sonrojó hasta la médula:

"Todo fue gracias a que tenía una excelente base".




¡Gracias!

lunes, 10 de agosto de 2015

Semana #1

No suelo ser de las personas que pasan muchos ratos caminando por la calle, aunque me declaro culpable de disfrutar de esos paseos a pié.

Luego de que una cita con amigas no hubiese funcionado, posiblemente cualquier otra persona se hubiera enojado, y regresado rechinando los dientes de la decepción. Y pues sí. Se suponía que vería una función de teatro con otras dos chicas. Pero no pude llegar a tiempo al punto de encuentro.

Sola, y abandonada (Lo acepto, fue mi culpa) me dispuse a darle uso a mis piernas, y rondar un rato sin rumbo en la Ciudad Amurallada. Vamos, para no desperdiciar el viaje. Después de todo, era viernes, era festivo, y apenas había oscurecido.

Pero para qué negarlo, fue una experiencia única. Fue aquí cuando de verdad capté que, después de todo, Cartagena tiene sus encantos como ciudad destino para los extranjeros, y lo experimenté de primera mano. Y es que hay cosas típicas, que a cualquier viajante amante de la cultura embelesaría.



 Además también de personajes singulares.